¿Cuál es la relación que existe entre un programa de Pastoral Educativa y el rol de un administrador?
La Pastoral consiste en la acción
que realizamos como centro cristiano, como comunidad educativa inspirada en la
Palabra de Dios, que quiere hacer presente en el contexto escolar vivencias de
reconciliación, amor, justicia y solidaridad, siempre abiertos a la diversidad
cultural y religiosa que caracteriza a nuestra sociedad.
La Pastoral Educativa viene a ser
para la educación una mirada de fe sobre la tarea educativa, la superación y el
Amor a Dios, al Prójimo y la naturaleza.
En la actualidad, cientos de
planteles educativos carecen de obras de fe y espiritualidad, de programas que
orienten a los niños al manejo de emociones, relaciones humanas y a la tarea
educativa en sí. Urge un modelo educativo cuyo fin especial se dirija a la
educación en valores, al diálogo FE- CULTURA, y al anuncio explícito del
evangelio como temas de primera instancia; en segundo plano, la ejecución de
campañas educativas, culturales, de ocio, de tiempo libre y jornadas de paz y
solidaridad.
Es aquí donde vemos la imagen del
administrador como líder evangelizador y promovedor de estrategias de reconciliación,
amor, justicia, y solidaridad. La realidad actual que se palpa en nuestras
instituciones educativas, una sociedad cambiante y sobre todo la necesidad de
contar con un sistema educativo, específicamente con un proceso de Enseñanza –
Aprendizaje donde el amor a Dios, al prójimo y a la naturaleza sean los ejes fundamentales
para la enseñanza de todo aprendizaje; son situaciones que conllevan al
director a convertirse más que en un administrador de recursos financieros, técnicos
y académicos, en un ejemplo de fe, de justicia y evangelización. El principal
recurso del cual un administrador debe sentirse plenamente seguro, apoyado y
estrechamente relacionado, es el recurso humano, desde el discente que junto al
docente se convierten en protagonistas del aprendizaje, hasta aquel personal
aporta indirectamente al desempeño y control de proceso de E-A.
Un administrador debería ser
promovedor y ejecutor de una vida de fe, marcada por las magistrales enseñanzas
de nuestro Señor Jesucristo, que con devoción, amor, vocación y una inmensa
sabiduría administró con cordura y pudor cada recurso humano de acuerdo a sus
necesidades emocionales, psicológicas y materiales.
